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CREACIONES FUTURISTAS DE DANIEL VERÓN

28 ago
10 min de lectura

Inauguramos nuestro espacio literario con la presentación del autor argentino Daniel Verón. Daniel es un escritor argentino, profesor de Filosofía y Teología, conocido por pronunciar charlas sobre narrativas de ciencia ficción, realizar ensayos especulativos y ser partícipe de distintas ferias del libro y eventos culturales.


A continuación se comparte uno de sus cuentos, esperamos lo disfruten.



LA NUEVA CREACIÓN


Los grandes kosmokrátores de la Federación de Civilizaciones solían reunirse cada tanto para tomar decisiones o debatir entre ellos antes de tomarlas. A lo largo de esta obra hemos conocido a muchos de ellos que han cumplido con diferentes etapas de lo que ha sido el avance de la raza humana y otras similares a lo largo y ancho de todo el Universo Local. Desde Janus Miqhvaar hasta el Supremo Norstad, pasando por otros Supremos como Thorklind (gran líder en la región de Andrómeda), Sarrer, Irvins (el líder de los Neo-Humanos), Japster, Eriksson ó el Supremo Garyker, Señor del Tiempo, hasta llegar a la Suprema Zenna Rhesis líder de los viajes inter-dimensionales, al igual que muchos otros que no han sido tan mencionados, todos ellos por igual suelen encontrarse cada tanto cuando lo creían necesario.

   Para entonces daba la impresión que el Universo entero estaba bajo su dominio. La Federación había creado sistemas y tecnologías capaces de llevar seres vivos a cualquier punto del Universo Local (UL) (el visible). Los federales habían tomado contacto con cientos de miles de razas y civilizaciones de toda clase, algunas más y otras menos adelantadas. Y la exploración continuaba recayendo ahora sobre los nuevos almirantes que pronto, en un tiempo, también serían kosmokrátores como ellos.

   Los Supremos de la Federación han sido descriptos de muchas maneras según las costumbres e ideologías de cada lugar. Para algunas razas han sido simplemente alguna clase de invasores venidos de no se sabía dónde; otros los ven incluso como un peligro para ciertas culturas como si a causa de ellos fueran a desaparecer. En cambio, existen culturas a lo largo y ancho de las galaxias que los imaginan como alguna clase de dioses que anteriormente han creado sus mundos. Así, llega a generarse toda una mitología en torno a diversos kosmokrátores suponiéndolos prácticamente como los creadores del entorno en el que viven. 

   De este modo surge la idea entre ellos precisamente de convertir en realidad aquello que otros suponen que hacen.

  -Amigos, el Cosmos ya existía cuando yo comencé a viajar por él –dijo Miqhvaar en cierta ocasión que estaban reunidos la mayoría de ellos en una especie de Asamblea. –Y creo que con ustedes ha pasado lo mismo.

   -Supremo –dijo Norstad meditando sus palabras-, yo creí que iba a ser el primero en recorrer los Super-Cúmulos de galaxias cuando comencé a hacerlo. Sin embargo, me encontré con que muchas otras razas también lo hacían; más aún: los Super-Cúmulos nunca se terminan. Los hay de todos los tamaños con más o menos galaxias pero siempre están. Da la impresión de que existiera una cantidad infinita de ellos con todo lo que eso significa.

   -Y tú –dijo Miqhvaar volviéndose hacia Garyker- te encontraste con algo parecido, ¿no es cierto?

   -Así es, Supremo. El Tiempo…, el tiempo no tiene fin. El Universo parece estar estructurado de una forma que cada Estructura Estelar tiene su propio tiempo. He recorrido mucho el río del tiempo y, tanto yendo muy atrás como yendo muy adelante, el tiempo permanece con muy pocos cambios. Con mis oficiales hemos ido personalmente al pasado y al futuro de grandes civilizaciones y creo que el tiempo aún es ajeno a nosotros.

   -¿Y qué me dice usted, Zenna? –interrogó Miqhvaar.

   -Supremo, a mí me ha sucedido lo mismo. Creí que antes de nosotros ningún otro ser había cruzado las diferentes dimensiones como lo hicimos desde un principio. Pero adondequiera que vayamos, a la dimensión 11° ó a la 36°, o más aún, siempre nos hemos encontrad con fuerzas poderosas que recorren el cosmos inter-dimensional cada fracción de segundo. Por allí también existen razas y formas de vida que jamás creí que iba a ver.

   -Es interesante –dijo Miqhvaar-; de acuerdo a eso y a lo que han visto infinidad de almirantes de las flotas, incluyendo a los Toledos, a los Neo-Humanos, los Apkon y muchos otros, queda bien claro que el UL obedece a un plan evolutivo ideado por alguna gran mente cósmica que aún no hemos avizorado. En todas partes encontramos pruebas de su existencia pero aún no se ha reunido con nosotros.

   -Sin embargo, Supremos –dijo Irvins- nada descarta que esa entidad no sea uno o un grupo de nosotros en algún lugar del tiempo que ha decidido crear el UL con el que ahora nos encontramos.

   -Así es –avaló Miqhvaar y remarcó-: el Universo Local, es decir aquel que conocemos. Nada sabemos respecto a qué tanto nos falta conocer del UT (Universo Total), si falta poco o mucho, si acaso este UL es apenas una mínima parte del Total.

   -Supremo –dijo Sarrer dirigiéndose a él-, por doquiera que uno vaya encuentra diferentes manifestaciones de vida y de energía, como si la evolución cósmica no partiese de un solo punto sino de varios.

   -Sí –admitió Garyker-, esa es una de las mejores pruebas de que el Universo contiene Estructuras de diferente origen. Todo cuanto vemos no procede de un solo punto.

   -Pues entonces –dijo Miqhvaar- quizá el Universo Total ha sido creado por diferentes entes cósmicos que por ahora están más allá de lo que podemos ver.

   -Por ahora –remarcó Irvins.

   -Bien, amigos –retomó Miqhvaar-, con el Supremo Thorklind y el Supremo Norstad, entre otros, hemos ideado un plan que queremos compartir. ¿Quiere decirlo usted, Norstad?

   Por un momento se hizo un silencio. Tiempo era lo que sobraba y si se habían reunido allí era para algo importante sin duda.

   -Estimados Supremos –habló Norstad-, ante todo la idea principal es que la exploración del Universo continúe por siempre jamás. Ahora recaerá en muchos nuevos almirantes como sucedió con nosotros y otros que hoy no están aquí. Es necesario seguir conociendo esta inmensa estructura cósmica que nos contiene. Pero esta quizá ya no sea la propuesta principal que tenemos por delante.

  Por un momento se hizo un gran silencio.

   -Lo que voy a decirles –continuó Norstad- ha sido consultado con muchos otros sabios de la Federación que ustedes conocen. Por lo tanto no es algo que hayamos improvisado. El Supremo Miqhvaar les dirá en qué consiste.

   El aludido se puso en pie y caminó relativamente cerca de donde se encontraba cada uno de los otros. En la sala reinaba un gran silencio.

   -Conocemos el Universo pero no es nuestro –afirmó-. Ha sido creado por otros evidentemente. Por lo tanto, nuestra decisión es la siguiente: Ha llegado el momento en que nosotros, los elegidos por la Federación, demos lugar a otros universos. Serán creados por nosotros mismos y nadie más. De esta forma quedará nuestro sello personal para siempre.

   -Muy bien –elogió Irvins-. ¿Y cómo será ese proceso?

   -Es lo que les explicará el Supremo Gedeón Solar que también está con nosotros.

   A continuación se abrió un cortinado y apareció la figura de aquel legendario kosmokrator que llegó a estar algún tiempo con otras federaciones y organizaciones del Cosmos. Tras una especie de saludo, Solar comenzó:

   -Desde hace tiempo hemos logrado capturar suficiente cantidad de Materia Neutra la cual será expulsada del Orden Dimensional existente para pasar simplemente a otro espacio. Nuestros sabios han programado ya toda esta materia para que se expanda y crezca multiplicándose de un modo parecido a como vemos que ha sucedido en el Universo Total. Una vez dada la orden los nuevos cosmos se multiplicarán continuamente.

   -¿Y cuánto tiempo llevará ese proceso? –preguntó Sarrer.

   -Por supuesto que todo tiempo es relativo pero para nosotros demorará apenas segundos en los cuales cada partícula formará cúmulos de universos en expansión. La apariencia será semejante a la de estrellas separándose unas de otras a una velocidad hiper-lumínica. Cada uno de esos universos contendrá todo lo necesario para perdurar durante una cantidad incalculable de tiempo. Se multiplicarán unos a otros como si fuesen seres vivos y en cierto modo lo son.

   -¿Y durante cuánto tiempo durará esa expansión? –interrogó el Supremo Garyker.

   -Simplemente no hay un límite. En cierto sentido cada universo tendrá libertad de elección evolutiva entre diferentes opciones. Quizá haya universos que se multipliquen indefinidamente y otros que opten por transformarse en otra clase de estructuras. No olviden que ya en el Universo Local ustedes mismos han descubierto cosmos auto-conscientes. La conciencia es algo que está más allá de la vida corpórea.

   -Será fantástico –elogió Thorklind.

   -¿Cuándo pondremos en marcha todo ese proceso? –inquirió la Suprema Zenna.

   -Si no hay ninguna objeción de parte de ustedes ahora en un momento –aseguró Miqhvaar con firmeza.

   -Le puedo asegurar, Supremo, que no tenemos ninguna objeción, al contrario –confirmó el Supremo Garyker mirando a sus compañeros.

   -Bien, aquí tenemos una pantalla adonde se ve el vacío absoluto –indicó Miqhvaar-. Todo ha sido preparado de una forma tal que apenas toquemos este botón la Materia Neutra será expulsada de nuestro UT, como ha explicado el Supremo Solar, y aparecerá allí –dijo indicando la inmensa pantalla-. No sólo será una Nueva Creación sino más bien una Creación Múltiple por la inmensidad que contiene.

   -Le aseguro, señor, que tiene toda nuestra aprobación –aseguró Norstad-. Es más, estamos ansiosos por hacerlo.

   A continuación, los kosmokrátores reunidos allí realizaron una extraña ceremonia. Se colocaron todos en torno a la pantalla, con Miqhvaar en el medio, hasta que este mismo comenzó un conteo hacia atrás comenzando desde 10.

   -Nueve…ocho… siete…seis…cinco…cuatro…tres…dos…uno…cero.

   El kosmokrátor efectivamente oprimió una especie de botón que sobresalía en una mesa. No se sintió ningún sonido, nada trepidó ni se movió pero, acto seguido, apareció una extraña estructura en forma de remolino girando en el vacío como si, efectivamente, hubiese sido despedida a través de un túnel. Pero eso no fue todo. Apenas pasados algunos segundos se desprendieron unos filamentos brillantes y lo que era un solo cuerpo pasaron a ser dos y luego tres y luego cuatro y así sucesivamente de una manera imposible de precisar. El acto creativo había comenzado.

   -Señores –dijo el Supremo Gedeón Solar con voz solemne-, los Nuevos Universos se están formando delante de ustedes.

   Tras un silencio, la Suprema Zenna dijo:

   -Es maravilloso.

   Luego de unos minutos más en que los asistentes siguieron contemplando la formación de los nuevos cosmos el insigne Miqhvaar continuó:

   -Ahora viene la otra parte. Los nuevos cosmos están programados para evolucionar relativamente rápido; las estrellas, planetas y galaxias no necesitarán millones de años para formarse sino que muy pronto ya estarán listas para ser visitadas. Nosotros vamos esencialmente a supervisar todo este proceso, que se cumpla, que ninguna fuerza exterior intervenga. Pero hay algo más. Vamos a designar a quienes se encargarán de ir y explorar todas esas estructuras cósmicas tal como lo hemos hecho nosotros en éste nuestro Universo Local.

  Algunos de ellos lo observaron como sin entender bien lo que decía. Aquí es cuando retomó la palabra el Supremo Solar.

   -En primer lugar, para los fines cósmicos, la decisión que hemos tomado es designarnos como Ultra-Divinis, es decir, “Otros Dioses”, o sea, los Creadores de los Nuevos Universos para que quienes vivan en ellos sepan cuál ha sido su origen. Estaremos por encima de cualquier organización que pueda formarse en el futuro y ninguna decisión importante será tomada por los almirantes sin que haya pasado por nosotros.

   -¿Y quiénes se encargarán de explorar los Nuevos Universos, Supremo? –inquirió Irvins.

   -El Consejo de Sabios de la Federación ya ha pre-designado a un grupo de actuales almirantes que tendrán a su cargo ser los primeros en incursionar en estos Universos. Cada uno será dirigido a uno distinto y luego ellos mismos se encargarán de dejar colaboradores y sucesores dentro de cada región cósmica. Lo harán durante tiempo como sea necesario. Así, pues, la exploración de los Universos continuará de manera indefinida hasta que llegue el momento de dar paso a otra actividad.

   -Asimismo –continuó Miqhvaar-, cada uno de los nuevos almirantes será debidamente consagrado con el símbolo de la Federación para representarnos adondequiera que vaya. Ninguno de ellos irá por sí mismo sino representando a la Federación que es la estructura que los ha consagrado. No irán a universos vacíos adonde sólo hay materia muerta sino todo lo contrario. Recorrerán lugares adonde existirán seres que hoy en día ni siquiera imaginamos. Piensen que en estos momentos sólo vemos materia reproduciéndose a sí misma pero muy pronto nos encontraremos con nuevas formas de vida surgidas en cada uno de estos Nuevos Universos.

   -Háblenos algo más de cómo será nuestra supervisión, Supremo –pidió Sarrer.

   -Nosotros mismos visitaremos muchos de esos lugares y estaremos en cada lugar adonde los almirantes nos necesiten. No vamos a interferir con su trabajo salvo un caso especial. Tampoco pensamos mostrarnos abiertamente a los habitantes de los millones de mundos llenos de vida que habrá en poco tiempo. Ellos simplemente nos imaginarán o ignorarán, eso es lo de menos. Para nosotros lo importante es dar el primer paso de algo que es imposible determinar cómo seguirá en cada lugar.

   Más adelante se desarrolló otra ceremonia más. Los primeros almirantes que incursionarían en los Nuevos Universos fueron presentados y se realizó con cada uno de ellos un complicado rito semejante a cuando Gedeón Solar o Gaspar Thorklind habían sido consagrados como representantes de la Federación hacía ya mucho tiempo, milenios atrás, cuando el Hombre Solar (el originado en Altair) apenas se estaba asomando a la Vía Láctea. Había pasado mucho tiempo pero la gran aventura continuaba.  

   En esta ocasión se trataba de una gran cantidad de almirantes, todos ellos sumamente capacitados, quizá algunos más especializados en tal o cuál área. De a poco, en las siguientes páginas iremos conociendo sus nombres y también sus hazañas, sus interminables viajes por las nuevas galaxias y nuevos Super-Cúmulos o las nuevas Burbujas Cósmicas. De aquí iban a salir los nuevos Mihvaar, los nuevos Gedeón Solar, los nuevos Zitcon Garyker y así muchos más.

   Mientras tanto, en las pantallas que abarcaban metros y metros, era imposible no dejar de mirar el fabuloso espectáculo de los Nuevos Universos creándose y multiplicándose unos a otros, segundo a segundo delante de ellos. Cuanto más tiempo pasaba más había. La materia había sido programada de un modo tal que este proceso continuaría por un tiempo indefinido. Nuestro Universo ya no tenía una descendencia sola sino infinitas descendencias más. Cada uno con su misterio, cada uno con sus propias e irrepetibles características.

  Los Ultra-Divinis de la Federación de Civilizaciones habían dado vida a algo que nadie sabía en qué se transformaría con el correr de los eones. Su inmensidad era tal que los superaba aún a ellos mismos.

   Sin embargo, ¿ellos eran los únicos que habían sido capaces de algo semejante? ¿En nuestro Universo Total no existía ninguna forma de vida que hubiese llegado tan lejos en lo evolutivo? Y, de igual modo, ¿en los Nuevos Universos no existiría alguna vez una organización semejante? ¿Existirán cosmos auto-conscientes capaces de formar a otros semejantes o superiores inclusive? ¿Qué clase de seres encontrarían los nuevos pioneros en aquellas inmensidades dimensionales?

   Para explorar este y otros misterios cósmicos vayamos entonces con los nuevos almirantes para conocer más en detalle LOS NUEVOS UNIVERSOS.

 
 
 

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